José Vasconcelos

Jose VasconcelosVasconcelos fue un Filósofo mexicano conocido mejormente por su trabajo como funcionario público en el área de educación y cultura; se formó como abogado y fue un  profesor destacado. Fue rector de la Universidad Nacional Autónoma de México por un año y el lema que propuso sigue siendo ostentando en su escudo hasta ahora: “Por mi raza hablará el espíritu”

Nació en Oaxaca el 28 de febrero de 1882 y murió en la Ciudad de México el 30 de Junio de 1959.

Siendo siempre un pensador abierto y emprendedor innato llegó a ser secretario de instrucción pública. Entre sus acciones se encontró un agresivo bombardeo cultural al pueblo, con reformas educativas y acercamientos al arte sin precedentes. Con su admirable carisma inspiraba confianza y compañerismo, logrando la unión de los educadores del país para los fines nobles del desarrollo cultural-educativo. Contrató a grandes artistas como Diego rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco quienes tapizaron las paredes de la ciudad y los edificios principales con murales alusivos al desarrollo y el esfuerzo del pueblo, a la lucha constante del sector obrero y su paso por el mundo; todo en pos de la culturización.

De ideas unificadoras y utópicas José Vasconcelos escribe su obra “La raza cósmica” en la cual se expone, en breves palabras, la idea de un mundo perfecto/utópico formado de la combinación de varias razas.

En su ensayo, de alguna manera rechaza la teoría darwinista puesto que denomina razas inferiores a unas y a otras superiores, replanteando que la combinación de todas ellas y sin diferencias ni discriminaciones se lograría una sociedad perfecta.

Asegura también que la raza latinoamericana contiene las 3 razas antiguas, Raza blanca por parte de los conquistadores europeos, la Raza amarilla (Nativos amerindios) y Raza Negra (esclavismo africano) trascendiendo con la gente del viejo mundo.

Recordando como Utopía a una civilización alterna a la real, una cuya perfección critica las civilizaciones actuales y marca una notable diferencia en cuanto a su funcionamiento. El primero en mencionar el término fue Tomas Moro, pero se hablaba de civilizaciones perfectas desde tiempos de Platón, en  su obra “La república”, en la que se establecía incluso un número determinado de personas y leyes establecidas para mantener esas cifras y el trabajo distribuido para cada uno.

Suponiendo que se instaurara un sistema que lograra perfeccionar nuestra organización; la variada y extensa raza humana nunca podría mantenerse de esa forma.

Algo que nos define claramente como seres humanos son, precisamente los pequeños defectos, aquellas diferencias y contradicciones, los topes y fallas que nos hacen levantarnos, aquello que nos define como seres humanos es nuestra capacidad de decisión; decidir bien o mal define también los cambios sociales, es por eso que los métodos utópicos nunca funcionaron por mucho tiempo. Como en las dinastías Chinas o el método Maquiavélico. Funciona mientras es necesario, la perfección se vuelve monótona, asfixiante. Va en contra de lo natural y por tanto no lo seguimos.

Aunque es admirable el análisis anti-racista de Vasconcelos que plantea una coexistencia pacífica entre todas las razas, creando así a una nueva, una en cuyo pensamiento no se encuentre diferencia entre un color de piel y otro, unificando las diferentes lenguas en una: Uniendo diferentes razas en una.


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